DOCUMENTAL

sábado 28 de marzo de 2009

ENCONTRAR A DIOS

Por Cuauhtémoc D. Molina García

Todo trabajo masónico esta dedicado a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, Dios, Padre Universal.

Pero no únicamente el trabajo masónico propiamente logial, sino en general todo trabajo y toda actividad del hombre masón, ya sea en la fábrica, en el taller, en la escuela, la universidad, el sindicato, el Estado, el gobierno, los partidos políticos, la familia, en el deporte, en todo ámbito de desempeño humano, el masón que ha alcanzado la esencia de la masonería, debe pensar en realizar su vida a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo. Y debe hacerlo en lo profundo de su fuero interno, entrar en su propia cámara y dedicar su pensamiento, palabra y acción a lo Sublime y Eterno.

Ésta no es solo una fórmula ritual, sino una actitud y una vocación espiritual; es una verdadera dedicación. Y una dedicación que debe estar presente en todos los órdenes de la vida. Se trata de una verdad espiritual, que solo tiene sentido cuando se ha desarrollado la percepción ulterior del hombre, la que despierta la Iniciación.

Pero...
¿Cómo encontramos a Dios?

Una manera de lograr el encuentro es estudiando.
El proceso de aprender acerca de la naturaleza espiritual de la vida tiene un efecto de bola de nieve. Cuando estudiamos, nos sentimos inspirados para buscar y hacer ciertas acciones que revelan Luz.

Entre más aprendemos, más nos inclinamos a compartir. Y es entonces cuando con más frecuencia empezamos a tener esos momentos de: "¡Ajá!" .
Hoy, toma un libro espiritual y encuentra un pasaje que resuene contigo.
Copia el fragmento en una libreta; quizá memoriza una o dos líneas.
Créate el hábito de leer algo todos los días y encontrarás que es mucho más fácil "encontrar a Dios".
Ciertamente, para el masón lo vital no es tener "una religión", o inclusive ser "religioso". Lo esencial, a la Luz de la Verdad Interior, es tener una clara relación con El Creador.