
El Gobernador Fidel Herrera Beltrán podría no asistir a la ceremonia de develación de la estatua del extinto obispo Rafael Guízar y Valencia, acto que entonces sería encabezado por el arzobispo Hipólito Reyes Larios. Se trata, en efecto, de un evento de la comunidad religiosa que contraría el espíritu laico que rige en nuestro país.
Hoy el clero católico vuelve por sus fueros y da cachetadas al juarismo y a sus históricos "defensores".
¿Dónde están los líderes de la masonería veracruzana que cada 21 de marzo se desgañitan en discursos falaces y mentirosos?
Hace bien el mandatario veracruzano en no asistir -esperemos que así sea- a semejante acontecimiento, sobre todo en momentos en que la historia desnuda la verdadera esencia de una institución religiosa corrupta y pecadora.
Publicado en gobernantes.com






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